EL INSTANTE MÁS OSCURO: SANGRE, SUDOR Y OLDMAN

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Con el aniversario del episodio de la batalla de Dunkerque, varias producciones británicas se han puesto a revisar este hecho histórico desde diferentes puntos de vista. Si Christopher Nolan hizo “una de las suyas” en Dunkerque con la huida de los británicos de las playas francesas, y Jonathan Teplitzky nos descubrió la cabezonería y las luces y sombras del Primer Ministro Inglés en Churchill; Joe Wright con Bruno Delbonnel en la fotografía nos llevan en El instante más oscuro (Darkest Hour) a los despachos londinenses con una propuesta visual barroca y con un tono de comedia british, que deriva en un drama asfixiante que busca la épica, cierto sentimentalismo de tono paternalista, y la bufonería de forma casi simultánea.

La cinta tiene dos partes muy diferenciadas. La primera es la más humorística y de mas “opereta”. Convirtiendo la propuesta casi en un grand guiñol, la película nos lleva en un travelling fastuoso a la Cámara de los Comunes en una secuencia hiperbólica, tanto en planificación como en tono y a partir de ahí, la película discurren estos términos; presentando a un Gary Oldman mimetizando al primer ministro Winston Churchill en voz, gestos y caracterización. El enfoque puede chocar al principio, sobre todo porque la película busca una forma de meter épica en cada escena con un exceso de planos muy estilizados ya sea cuando juegan con el movimiento, la iluminación (el momento radio) las transiciones entre escenas marcando las fechas y su deseo de buscar la parte mas cómica y peculiar del personaje principal.

En la segunda, el film se focaliza tanto en las decisiones de los personajes como en lo que sienten dichos roles, en la amenaza que se avecina y cómo ésta los lleva al límite. Bajo mi punto de vista, es la parte que mejor funciona, donde Wright permite resaltar mejor esos momentos en el conjunto y consiguiendo escenas magníficas, que aquí no citaré; ayudado por la paleta de colores del film, entre el marrón y el negro e iluminación muy contrastada, lo que, entre otros aspectos, ayuda a la opresión requerida por la historia.

La cinta es Churchill y lo que le rodea, aunque el cast que está a su alrededor no solo está a la altura, sino que también tiene magia. Tanto que personalmente uno hubiera preferido saber más de ellos, sobre todo de Lily James como secretaria, en ella se encuentran algunos de sus mejores momentos del film. Pero esto es el show de Churchill/Oldman y la verdad es que su performance un verdadero gozo. Esa apariencia de viejo inglés cascarrabias de gustos peculiares lo convierten en un personaje memorable. Uno de los grandes papeles de unos de los grandes actores mas infravalorados de Hollywood, que probablemente recibirá el Oscar con toda justicia, tras obtener recientemente el Globo de Oro. Y lo hará bajo un film entretenido, algo irregular, pero lleno de “duende”, que si bien tiene algunos aspectos que personalmente pienso que son mejorables -cierta tendenciosidad en algunos momentos- es un film sobre porqué nunca hay que rendirse aún cuando las cosas peor van. En mi caso salí del cine con la sensación de que nos habían contado algo interesante, divertido y emotivo, pero sobretodo valioso. Y eso no lo encuentra ante la pantalla todos los días.

JOAN BOTER.-

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