EL ARTE DE LA AMISTAD ENTRE LORD Y GIACOMETTI

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Final Portrait (El Arte de la Amistad) es la aproximación que hace el también actor y director Stanley Tucci a la figura del artista italo-suizo Alberto Giacometti. En concreto, al momento vital en que realizó la pintura que en del escritor de Nueva York, James Lord en 1964 en París. La película, pues, no es un biopic al uso de su vida y obra artística, sino recoge el proceso de creación de dicho cuadro relatado por el literato, quien le dedicó el libro El retrato de Giacometti, que es la base de este film, que cabalga entre la comedia y el drama.

Giacometti está interpretado de manera extraordinaria por Geoffrey Rush, quien se pone en la piel de este artista que, a pesar de vivir de su éxito y de su fama, tiene multitud de luces y de sombras. Sus dudas, su perfeccionismo, sus inseguridades, su minuciosidad a la hora de abordar su obra, sus manías, etc componen el retrato de un genio excéntrico. El contrapunto lo ponen las dos mujeres y “musas” de su vida: Su esposa, Anette (notable Sylvie Testud), que desea más que nada un hogar y ser amada y reconocida por su marido y su amante, la alegre y “loca” Caroline (divertida Clémence Poésy), quien le da la alegría de vivir, aunque también el desasosiego.

Armie Hammer -en el que puede ser el año de su consagración, -recordemos que aún tiene pendiente de estreno el drama Call Me By Your Name– se pone en la piel del escritor neoyorkino, convirtiéndose no sólo en el objeto del retrato, sino en el observador y en el que nos relata la historia. James Lord se siente cada vez más atrapado en el fascinante mundo de Giacometti, lo que le lleva a postergar una y otra vez su viaje de regreso a su ciudad natal. De la relación entre ambos, de los ratos de creación y de ocio que comparten, vamos desgranando los procesos artísticos, mentales y vitales de Giacometti. Si uno es un espectador paciente y atento puede disfrutar este proceso. En cambio, si sois espectadores que no gozáis de la contemplación del arte y por ende, de la vida, más vale que os abstengáis.

SONIA BARROSO.-

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