PRISCILLA: JAULA DE AMOR NARCISISTA

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Sofia Coppola es una realizadora peculiar y con un punto de vista muy femenino en cada una de sus películas, ya lo demostró en sus anteriores trabajos, como Lost in Translation, Las Vírgenes Suicidas, Somewhere, La Seducción, Maria Antonieta…En esta ocasión, en Priscilla aborda la historia «de amor» entre Elvis Presley cuándo era joven, -pero ya comenzaba a despuntar su carrera de estrella del rock y en Hollywood- con Priscilla, una chica de su casa, una estudiante de instituto quien, con solo 14 años, conoció en una fiesta particular en su casa y que tenía que pedir permiso a sus padres al ser una menor de edad para salir.

Ambos se llevaban 10 años de diferencia, que se puso en evidencia también en su relación. Aunque, lo que pudiera parecer una historia de amor de cuento de hadas es retratado progresivamente como una cárcel para ella, al haberse emparejado con un artista con altas dosis de narcisismo. Es decir, Elvis es presentado como un controlador de su pareja, un manipulador y un hombre que nunca tuvo en cuenta los deseos de ella, sino los suyos propios y la fue modelando a su gusto. Un modelaje empezando por su peinado y modo de vestir hasta cómo debía comportarse en la intimidad. Ella tuvo que estar esperándole en la «jaula de cristal» que fue Graceland, hogar paterno, de él, mientras la joven veía en las revistas de cotilleos y de sociedad cada nuevo romance con estrellas rutilantes con las que se emparejaba en las películas e incluso fuera de los platós.

En el film de Coppola se nos presenta una Priscilla que desaparece progresivamente por el amor a un hombre del que ella era fan de adolescente. Un hombre que la acabará desposando y ejerciendo nuevas formas de control y dominio sobre ella. Elvis es presentado como un dulce galán, aunque progresivamente va enseñando los dientes, como lobo con piel de cordero que parece ser en esta aproximación a la vida íntima de Priscilla y Elvis. Así pues, no veremos tanto al Elvis artista de cine ni de música, como en otros biopics, sino al Elvis de puertas para adentro, un Elvis entre amigos, familia y con su pareja.

Coppola hace un buen uso de la fotografía y de la banda sonora en una película llena de detalles, centrada en el perverso juego de seducción y manipulación a la que Priscilla fue sometida por parte de Elvis. La película está basada en las memorias Elvis and Me, escritas por Patricia Besulieu Presley, que recoge el noviazgo entre ambos y su posterior matrimonio lleno de claroscuros. Unas luces y sombras que llegaron hasta los 29 años de ella, momento en que Priscilla decidió tomar las riendas de su propia vida.

¿A quién gustará esta película? A los admiradores de Sofia Coppola y a aquellos que les gusten las versiones no edulcoradas ni blanqueadas de los cuentos de hadas. Cailee Spaeny destaca en su evolución de niña a mujer, de una frágil y vulnerable chica de instituto a una mujer que descubre el infierno en el amor. Un amor que la fue anulando como persona, casi sin darse cuenta de ello. Jacob Elordi interpreta a un Elvis seductor, vendedor de humos y cada vez más manipulador y adicto a filosofías baratas y sustancias caras. En definitiva, un film bello y delicado en las formas, aunque asfixiante en su contenido, para retratar la cara B del sueño americano y de las historias de amor en las que no todo es oro lo que reluce. Interesante y aterradora a partes iguales.

SONIA BARROSO.-

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